Paso libre
Probamos entrada y salida con la hoja abierta.
Diseñado para el espacio, los materiales y el montaje acordados
La puerta de entrada tiene que poder abrir aunque haya abrigos, zapatos y bolsas. Buscamos un sitio para cada cosa sin estrechar el paso del primer metro de la vivienda.
Zapatos, abrigos y llaves llegan a casa al mismo tiempo que las personas. Un recibidor útil deja pasar bolsas y abrir la puerta antes de ofrecer más armarios.
Probamos entrada y salida con la hoja abierta.
Llaves, correo y bolsos tienen lugar cerca de la puerta.
Se valora uso y ventilación del calzado guardado.
El diseño se ajusta a radiadores, contadores y elementos que deben seguir accesibles.
Así conectamos la primera estimación con el montaje. Las medidas y la especificación se confirman antes de cerrar el precio.
Comparte la dirección, fotos de la estancia, medidas orientativas y el mueble que imaginas. Te damos una cifra inicial sujeta a comprobar el espacio.
Tomamos las cotas necesarias y revisamos paredes, instalaciones y el recorrido de entrada de las piezas al edificio.
Si el encargo necesita planos o desarrollo de diseño, los preparamos tras medir. Este trabajo no tiene coste adicional si nos contratas la fabricación según ese proyecto.
Con distribución y especificación acordadas, dejamos por escrito materiales, herrajes, entrega, montaje e importe final.
Confirmas la propuesta y abonas el anticipo indicado en el presupuesto. Con ello se autoriza la orden de producción.
Cortamos, acabamos y preparamos los componentes conforme a los planos y medidas aprobados.
El equipo transporta y monta el mobiliario; después regula frentes, bisagras y encuentros visibles.
Antes de cerrar el trabajo comprobamos contigo puertas, cajones y acabados, y anotamos cualquier ajuste pendiente.

Soy Joaquín Pardo. Si un pilar, un hueco o una pared difícil limita tu casa, enséñamelo. Podemos empezar por lo que necesitas guardar y estudiar cómo aprovechar el espacio sin recargarlo.
Sin compromiso. Las medidas aproximadas son suficientes para empezar.
Una casa puede necesitar asiento para calzarse; otra, perchas, zapatero o una repisa mínima. La distribución se hace con los objetos habituales, no con todos los posibles.
Llaves y correo caben sin estrechar un pasillo que ya es justo.
El asiento y los cajones se miden junto al giro de la puerta.
Una columna funciona si puertas y perchas no cortan el acceso al resto de la vivienda.
Se respeta ventilación y mantenimiento del emisor, o la altura cambiante del hueco.
Dieciséis configuraciones para visualizar diferentes distribuciones, acabados y formas de integrar la solución en un espacio real.
El volumen del mueble depende del paso, no solo del número de abrigos.
Una repisa o cajón fino resuelve lo inmediato sin formar cuello de botella.
Cada persona tiene un lugar para zapatos y mochila al entrar.
Armarios altos pueden absorber prendas de otra temporada si su apertura funciona.
Puedes empezar con medidas aproximadas. Te indicaremos qué comprobar antes de preparar la especificación final.
Fotos y medidas orientativas muestran la zona disponible, las puertas y las instalaciones próximas.
Explica qué debe resolver el mueble y qué falta en la solución actual.
Envía algunos ejemplos y señala los detalles que te interesan.
Indica dirección, fecha deseada y trabajos previstos antes del montaje.
Valoramos la información, aclaramos el alcance e identificamos lo que falta. La consulta no genera un precio automático.
La propuesta recoge diseño, especificación, precio y condiciones de montaje tras las comprobaciones necesarias.
Envía lo que ya tengas. Te diremos qué foto, medida o decisión ayuda a avanzar.
Enviar fotos y medidas →
La superficie, el soporte, los cantos y los herrajes deben funcionar como un conjunto.
Las prestaciones y los cuidados se comprueban en la documentación de la especificación seleccionada.
Se mide el paso con la puerta abierta y personas entrando; solo después decidimos el fondo de consola o armario.
Debe conservar ventilación y acceso según el equipo. Lo estudiamos con el emisor existente.
Se separa el calzado diario del de otra temporada y se valora ventilación y limpieza del mueble.
Añade ancho de paso, giro de la puerta y los objetos que quedan hoy junto a ella. Indica radiador o contador si existe.
Al entrar se acumulan llaves, bolsos, zapatos y abrigos. Repartimos esos usos sin reducir el paso ni impedir abrir la puerta principal.
Un banco puede ayudar a calzarse, pero necesita altura y espacio para piernas. Los zapatos guardados requieren ventilación y acceso fácil.
Comprobamos cuadro eléctrico, portero y enchufes antes de ocupar la pared. Si quedan tras una puerta, deberá poder abrirse para mantenimiento.
Pásanos fotos desde la entrada y desde el pasillo, medidas y una lista de objetos. La medición final fija fondo y aperturas.