Tratamiento identificado
Los muebles siguen aparatos y rutina concreta.
Mobiliario pensado para el equipo, los clientes y el uso diario
Quien atiende no debería buscar productos al otro lado del local. Organizamos cada cabina y puesto con sus aparatos, consumibles y conexiones; la recepción se resuelve como una tarea distinta.
Una mesa de manicura, una camilla y un puesto de peluquería usan agua, electricidad y productos de maneras distintas. Antes de diseñar armarios preguntamos qué ocurre en cada cabina y qué se limpia entre clientes.
Los muebles siguen aparatos y rutina concreta.
Consumibles quedan cerca sin saturar el puesto.
Las instalaciones conservan acceso de mantenimiento.
La elección responde a limpieza y contacto previstos.
Así conectamos la primera estimación con el montaje. Las medidas y la especificación se confirman antes de cerrar el precio.
Comparte la dirección, fotos de la estancia, medidas orientativas y el mueble que imaginas. Te damos una cifra inicial sujeta a comprobar el espacio.
Tomamos las cotas necesarias y revisamos paredes, instalaciones y el recorrido de entrada de las piezas al edificio.
Si el encargo necesita planos o desarrollo de diseño, los preparamos tras medir. Este trabajo no tiene coste adicional si nos contratas la fabricación según ese proyecto.
Con distribución y especificación acordadas, dejamos por escrito materiales, herrajes, entrega, montaje e importe final.
Confirmas la propuesta y abonas el anticipo indicado en el presupuesto. Con ello se autoriza la orden de producción.
Cortamos, acabamos y preparamos los componentes conforme a los planos y medidas aprobados.
El equipo transporta y monta el mobiliario; después regula frentes, bisagras y encuentros visibles.
Antes de cerrar el trabajo comprobamos contigo puertas, cajones y acabados, y anotamos cualquier ajuste pendiente.

Soy Joaquín Pardo. Si un pilar, un hueco o una pared difícil limita tu casa, enséñamelo. Podemos empezar por lo que necesitas guardar y estudiar cómo aprovechar el espacio sin recargarlo.
Sin compromiso. Las medidas aproximadas son suficientes para empezar.
La imagen del centro importa, pero nadie debería cruzar todo el local para buscar toallas. Situamos guardado junto a cada tarea y dejamos al personal espacio para trabajar alrededor del cliente.
Se comprueban aspiración, luz y posición de manos antes de medir la mesa.
Herramientas, productos y cables se distribuyen por puesto.
Camilla y equipos dejan paso lateral y superficie de apoyo.
Agenda, cobro y producto de venta no comparten el mismo hueco.
Dieciséis configuraciones para visualizar diferentes distribuciones, acabados y formas de integrar la solución en un espacio real.
Los aparatos y la limpieza mandan en las medidas; el ambiente se resuelve después.
El profesional alcanza equipo y consumibles sin invadir el paso.
Cada estación recoge lo que usa a diario y mantiene conexiones accesibles.
La fachada del mostrador oculta el trabajo administrativo sin impedirlo.
Una relación de aparatos y tratamientos ayuda más que una foto de estilo. Medidas, conexiones y limpieza cambian de una cabina a otra.
Enumera servicios y número de puestos simultáneos.
Envía fichas de los modelos previstos.
Describe lo que debe quedar junto a cada camilla o mesa.
Sitúa agua, desagües, ventilación y tomas eléctricas.
Valoramos la información, aclaramos el alcance e identificamos lo que falta. La consulta no genera un precio automático.
La propuesta recoge diseño, especificación, precio y condiciones de montaje tras las comprobaciones necesarias.
Envía lo que ya tengas. Te diremos qué foto, medida o decisión ayuda a avanzar.
Enviar fotos y medidas →
La superficie, el soporte, los cantos y los herrajes deben funcionar como un conjunto.
Las prestaciones y los cuidados se comprueban en la documentación de la especificación seleccionada.
Sí, con ficha, dimensiones y condiciones de ventilación y servicio del fabricante.
Se estudia por fases según accesos, seguridad y horario.
Depende de productos, humedad, limpieza y uso; se elige con la especificación concreta.
Envía el plano, aparatos previstos y fotografías de cabinas y recepción. Señala qué puestos comparten almacenaje y cuáles necesitan recursos propios.
En una cabina, el mobiliario debe dejar trabajar alrededor de la camilla. Ubicamos almacenaje según los productos que se usan en cada tratamiento y el recorrido de quien atiende.
Las superficies se seleccionan pensando en limpieza frecuente y contacto con cosméticos. Baldas abiertas y puertas cerradas cumplen funciones distintas.
En recepción comprobamos dónde se atiende, cobra y espera, además de enchufes y equipos. La imagen del local se mantiene sin esconder necesidades operativas.
Comparte plano, inventario de equipos y fotografías del espacio. La propuesta se ajustará a instalaciones y medidas verificadas en la visita.